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Capítulo 4 - Tercera parte - 'Te harás unas borlas en las cuatro puntas del manto con que te cubras'

La mujer en el judaísmo - Entre el pasado y el despertar

Por: Ethel Katz

En las dos lecciones anteriores hemos tratado el tema del cumplimiento de las mitzvot dependientes del tiempo por parte de la mujer y hemos tratado de analizar en ese contexto, la problemática del rezo cotidiano y la bendición "que no me hiciste mujer". En esta lección analizaremos el mandamiento de tzitzit y su cumplimiento por parte de la mujer, tema que como veremos, ha levantado polémicas ya desde tiempos tempranos. No debe sorprendernos que también en la actualidad haya vuelto a ser tema de debate.

En las dos lecciones anteriores hemos tratado el tema del cumplimiento de las mitzvot dependientes del tiempo por parte de la mujer y hemos tratado de analizar en ese contexto, la problemática del rezo cotidiano y la bendición "que no me hiciste mujer". En esta lección analizaremos el mandamiento de tzitzit y su cumplimiento por parte de la mujer, tema que como veremos, ha levantado polémicas ya desde tiempos tempranos. No debe sorprendernos que también en la actualidad haya vuelto a ser tema de debate.
Tal como lo vimos en los capítulos anteriores, la Mishná en Kidushin establece taxativamente los mandamientos positivos de los que la mujer está exenta: sucá, lulav, shofar, tzitit y tefilín. Sin referirnos ahora al tema, ya visto, de si se trata de ejemplos representativos de toda la categoría de mitzvot ase she hazman garmá o si son mandamientos específicos, es claro que a lo largo de la historia se fomentó y se alentó a las mujeres a cumplir con parte de ellos como el de sucá y el de shofar. Sin embargo, no podemos decir lo mismo en relación con tzitit y tefilín, acerca de los cuales no encontramos referencia de que hayan sido promovidos por los sabios. Más bien lo contrario: En general el uso de los tzitit y los tefilín por parte de la mujer son un tema polémico

Tzitzit

La mitzvá de tzitzit aparece dos veces en la Torá:
"Habla hoy a a los hijos de Israel y diles que ellos y sus descendientes se hagan flecos en los bordes de sus vestidos y pongan en el fleco de sus vestidos un hilo de púrpura violeta. Tendréis pues flecos para que cuando los veáis, os acordéis de todo los preceptos del Señor. Así los cumpliréis y no seguiréis los caprichos de vuestros corazones y de vuestros ojos, que os han arrastrado a prostituiros." Números 15:38-39
"Te harás unas borlas en las cuatro puntas del manto con que te cubras" Deuteronomio 22:12
En un principio podemos considerar la mitzvá de tzitzit como derivada de la necesidad de distinguir entre la vestimenta femenina y masculina en el período bíblico. O bien como una especie de "talismán" de protección contra la conducta inmoral derivada de la interpretación del versículo 39.
La literatura talmúdica le ha otorgado un significado muy importante al precepto de tzitzit, por ser un medio, semejante a la mezuzá en la puerta, para recordar a los judíos la observancia de sus obligaciones religiosas. El Talmud incluso trae una parábola muy popularizada acerca de un hombre que fue salvado de cometer un pecado sensual al ver sus tzitzit.1
El mandamiento acerca del fleco de color púrpura tenía también su simbolismo específico relacionado con el reinado de la Gloria de Dios2. Sin entrar en detalles aquí acerca de este precepto, recordemos que fue abolido por las dificultades en conseguir el jilazón -caracol del cual se obtenía la tintura de ese color- alrededor del siglo II de la E.C., y en nuestros días ha comenzado a ser usado nuevamente por un pequeño grupo de personas y también ha comenzado a ser tema de discusión, entre otras razones para determinar si es una mitzvá independiente de tzitzit o no. En los tiempos modernos el tzitzit se hace con un fleco blanco largo y tres flecos blancos cortos que son pasados por los agujeros en las cuatro puntas de la vestidura, convirtiéndose en 8 hebras que son enrollados de una manera especial, por el más largo de los flecos, llamado shamash, 7, 8, 11, y 13 veces, en fragmentos separados cada uno del otro por un doble nudo. Por lo que el tzitzit consta de 5 dobles nudos y 8 hebras (un total de 13). Este número junto con el valor numérico de la palabra tzitzit, que es de 600, da la suma de 613, el número de los mandamientos bíblicos que el tzitzit viene a recordar.
Veamos que dice el Talmud al respecto del tzitzit:
"Enseñaron nuestros sabios: todos están obligados a la mitzvá de tzitzit, cohanim (sacerdotes), levitas, israelitas, conversos y mujeres, Rabí Simón exenta a la mujer por ser una mitzvá she hazman garmá... y ¿Cuál es el motivo de Rabí Simón? Que está dicho: "para que cuando los veáis" (Números 15:39), o sea que esto excluye la noche (en la que no se puede ver)." Tratado de Menajot 43a.
Podemos ahora destacar algunas conclusiones:
  1. La obligación del tzitzit recae sobre la ropa de cuatro puntas en cada punta del manto, o sea, que quien no viste una prenda de cuatro puntas, en principio está exento de los tzitzit (de la misma manera que quien no ha comido no dice la bendición de gracias por los alimentos). No se trata de una obligación que recae sobre el cuerpo de la persona, o sea, sobre la persona en su esencia, sino sobre la prenda que usa. De aquí que con el tiempo y a fin de cumplir con esta mitzvá, se desarrolló la costumbre de vestir un Talit Katán (Pequeño talit, prenda menor de cuatro puntas en la que se atan los flecos), bajo las ropas, dejando algunos, los flecos afuera para "que se vean".
  2. La mujer, como ya vimos, fue exenta del precepto de tzitzit, por tratarse de una mitzvá dependiente del tiempo. Y esto lo aprendieron los poskim del versículo mencionado "Tendréis pues flecos para que cuando los veáis, os acordéis de todo los preceptos del Señor", de aquí que conforme a la reglamentación de los sabios las tzitziot tienen que ser vestidos sólo durante el día y no durante la noche, por lo tanto son una mitzvá que depende del tiempo lo que provoca la exención de su cumplimiento por la mujer.
  3. La mitzvá se refiere al tzitzit, o sea, los flecos y no a la obligación de vestir una prenda de cuatro puntas. Por lo que es importante distinguir por un lado entre el talit katán, que generalmente se viste para poder cumplir con la mitzvá permanentemente y la costumbre desarrollada posteriormente acerca de usar el Talit, que puede llamarse en español taled, o manto que se adoptó para usos rituales específicos, durante la plegaria matutina.
Ampliemos un poco este último punto. Conforme a la mayoría de las fuentes, el talit no es un precepto, sino una costumbre desarrollada a partir de la combinación de una forma específica de vestidura, el manto de la antigüedad, y el deseo de cumplir con la mitzvá de los tzitzit, tomando con el tiempo usos rituales específicos.
El talit que es de hecho un manto rectangular de cuatro puntas, una herencia de la ropa de la antigüedad, tanto del manto beduino como del manto romano, comúnmente utilizado por los hombres3. Manto que servía también para el cumplimiento de la mitzvá de tzitzit. Cuando el manto era llevado como parte de la vestidura, los tzitzit eran colocados en él ya que se trataba de una prenda de cuatro puntas. Con el tiempo y bajo la influencia de las diferentes culturas de la diáspora, el manto dejó de ser parte común de la vestidura y por lo tanto el tzitzit colocado en el talit dejó de cumplir la función de recordar permanentemente el cumplimiento de las mitzvot, para transformarse en un elemento de la indumentaria ritual que es utilizado en parte de las plegarias, fundamentalmente en la matutina. De aquí el desarrollo del talit katán. Para la observancia del mandamiento de tzitzit de manera que todo el tiempo se llevaran los flecos que recuerden el cumplimiento de las mitzvot, había que reemplazar la función del manto, surgiendo el talit katán como prenda de cuatro puntas que permite el cumplimiento de la mitzvá. El talit exterior y grande, por su parte ocupó un lugar central en las plegarias cotidianas. Generalmente el hombre lo viste en la mañana antes de colocarse los tefilín y algunos caminan así hacia la sinagoga donde realizarán el rezo matutino o bien lo vestirán en la sinagoga directamente, en ambos casos con la bendición correspondiente, que no es otra que una de las dos bendiciones del tzitzit: Bendito eres Tú, rey del Universo, que nos comandaste envolvernos "Lehitatef BaTzitzit. Mientras que al vestir el talit katán previamente dice Bendito eres Tú, rey del Universo , que nos comandaste el tzitzit "she tzivanu al mitzvat tzitzit"
El tamaño mínimo del talit es conforme al Shulján Aruj Oraj Jaim 16,1 l que alcanza para vestir a un niño en edad de caminar. La mayoría de las personas rezan con el talit echado a los hombros aunque existe también la costumbre de cubrirse con él la cabeza.
Los diferentes usos y costumbres del talit demuestran claramente que no nos encontramos ante una mitzvá especifica de la Torá ya que si fuera así podríamos pensar, por ejemplo, que todo varón mayor de 13 años debe usar talit, sin embargo, es costumbre en gran parte de las comunidades asquenazíes incluso entre los judíos más observantes, comenzar a usar talit sólo a partir de la boda, mientras que el tzitzit es usado ya desde la infancia, como parte de la educación del niño en el cumplimiento de las mitzvot. Asimismo en las comunidades orientales se utiliza el talit en la mayor parte de los rituales ya a partir de los 13 años y en algunas comunidades asquenazíes se suelen confeccionar talitot especiales para los niños.
O sea, debemos diferenciar entre el minhag que se convirtió obviamente en normativo4 y la mitzvá de tzitzit prescripta originariamente por la Torá.
Esta diferenciación nos ayuda a distinguir entre los diferentes usos del talit. Se utiliza, como dijimos, el talit en todas las plegarias matutinas todos los días del año a excepción del día de Tishá Beav (que se lo usa en la tarde)y el día de Iom Kipur que se lo coloca y bendice antes del anochecer, y se permanece con él durante toda la plegaria de la noche y durante todo el día. En algunas comunidades el oficiante, - baal tefilá- lo utiliza también en el rezo de la tarde. Y utiliza todos los días del año sin excepción el tzitzit o el talit katán. En los servicios religiosos de las comunidades reformistas y conservadoras, por lo menos en gran parte de las primeras, se utiliza un talit, generalmente angosto, que no parece ser un manto sino más bien una chalina o bufanda, y es utilizado en primer lugar por el rabino, el jazán o el oficiante del servicio y no tiene carácter obligatorio para los feligreses. Esta clase de talit es generalmente usado por los rabinos, líderes espirituales, jazanim y oficiantes cuando están presentes en el rezo también si no lo conducen. Algunos de los feligreses lo usan en los servicios matutinos y todo aquel que es llamado a la lectura de la Torá lo viste en el momento de la lectura, sino lo hizo antes. Sin excepción todo aquel que es llamado a la Torá, incluidas las mujeres en muchas de las comunidades en que las invitan a ascender y bendecir por la lectura de la Torá, se colocan entonces el talit. Esta diferenciación será importante para entender a que se refiere la gente cuando pregunta, pide o reivindica la utilización del talit para las mujeres.
¿Se habla de la utilización del tzitit, o sea, del talit katán que va debajo de la ropa para el cumplimiento de la mitzvá o se trata de la utilización del manto, taled, talit, la prenda exterior de uso ritual durante el rezo matutino? En ese sentido pareciera que los caminos del movimiento feminista ortodoxo difieren del resto. En parte del movimiento feminista ortodoxo se presenta la reivindicación del derecho al uso del tzitit, todos los días del año, debajo de la ropa para el cumplimiento de la mitzvá de tzitzit, y no la utilización del talit, por encima de las vestiduras, de uso en el ritual matutino. En cambio, en el seno de los movimientos conservadores y reformistas, se presenta más la lucha por el uso del talit, como parte de la indumentaria ritual, fundamentalmente en el momento de la lectura de la Torá cuando una mujer es llamada a hacerlo o cuando una mujer es la oficiante del servicio. Punto este último a los que nos referiremos en la próxima lección.
Ahora bien, veamos como se relacionan las fuentes al tema. Conforme a los versículos bíblicos no hay referencia al género de la mitzvá de tzitit, o sea, no existe referencia alguna en la Torá acerca de que esta mitzvá recaiga sólo sobre los hombres. Más aún el midrash Sifrei 115 establece que a las mujeres también se les aplica, mientras que como vimos el Talmud en Menajot, exceptuaba a la mujer por tratarse de una mitzvá dependiente del tiempo. Esa posición es expresada también por los poskim posteriores como el Rif, Halajot Ketanot y el Shulján Aruj en Oraj Jaim 17:2.
Como ya vimos en el capítulo anterior, existe una discusión si la mujer tiene prohibido cumplir con esas mitzvot o si sólo está exenta, y aparentemente la balanza, al menos la histórica, se inclina por esta última acepción, centrándose la discusión en si la mujer debe o no bendecir ante la realización de una mitzvá que no le fue dada, como ya vimos anteriormente ya que ésta no puede decir "que fui ordenada" (asher kidshanu bemitzvotav vetzivanu) como es la fórmula habitual de las bendiciones que en el caso del tzitzit sería "Bendito eres Tu Dios rey del universo, que me santificaste con tus preceptos y que me ordenaste el precepto de tzitzit". Al mismo tiempo vimos también que las mujeres son alentadas a cumplir algunas de las mitzvot, , de lo cual queda claro que no se trata de una prohibición.
El Rambám, por ejemplo,, establece:
"Mujeres, esclavos y menores están exentos dela mitzvá bíblica de tzitzit... mujeres y esclavos que desear vestir tzitzit, lo hacen sin bendecir..."5
Es Rambám quien establece que no se bendice por acciones normadas por la costumbre, casi estableciendo un paralelo entre esos fallos. Mientras que el Raavad en relación con el mismo punto escribe que existen aquellos que autorizan a la mujer a bendecir al vestir el tzitzit siendo ésta una línea clara de determinación halájica siguiendo a Rabeinu Tam en la tosafot y tal como vimos con relación a si las mujeres somjot6 o no somjot, al inicio de este capítulo. Siguiendo la línea que las mujeres "somjot para darles satisfacción", dicen las tosafot claramente:
"Dice Rabenu Tam, a pesar de que enseñamos como Rabí Iehuda, la Halajá es como Rabí Iosi ya que él tiene razón (en relación a si las mujeres somjot o no somjot). Como el precepto de tefilín que Mijal hija de Shaúl se ponía tefilín y la mujer de Iona peregrinaba a Jerusalén y como relata el episodio de Jaguiga 17b que trajeron el ternero a la ezrat nashim (el sector para las mujeres) y las mujeres colocaban sus manos para ‘darles satisfacción a las mujeres’ y tienen permitido bendecir sobre las mitzvot ase she hazman garma ya que a pesar de estar exentas de la obligación de la mitzvá, la realizan como lo hacia Mijal bendiciendo....
y tal como ya lo vimos "no protestaron los sabios por eso".8
Y más aún en otro pasaje dicen las tosafot:
"De aquí aprende Rabeinu Tam que las mujeres bendicen sobre las mitzvot ase she hazman garma a pesar de estar completamente exentas, ya que incluso conforme a las reglamentaciones de los sabios están exentas (y no solo por la Torá)... de todas maneras pueden bendecir y esto no se considera como quien pronuncia el nombre de Dios en vano (Exodo 20) por decir una bendición que no deben... ya que de no ser así, todas sus bendiciones no serían desperdiciadas."9
Mas allá de la discusión acerca de la bendición, queda claro que las mujeres acostumbraban usar el tzitzit, ya que de no ser así los poskim no hubieran tenido la necesidad de dictaminar fallo alguno con relación a la bendición del tzitzit por parte de la mujer, tal como lo atestigua entre otros el Sefer Hajinuj, siglo XIII al decir en la mitzvá 386:
"Y se acostumbra esta mitzvá (la de tzitzit) en los hombres en todas las épocas y todos los lugares, pero no en las mujeres, y si quisieran las mujeres usar el tzitzit, lo hacen sin bendición conforme a la opinión de parte de los exégetas, y algunos dijeron: con bendición"
No es sino hasta el siglo XIV que nos encontramos con un testimonio escrito acerca de la oposición rotunda al uso del tzitzit por parte de la mujer, de lo que nuevamente queda claro que su uso era frecuente entre ciertos sectores de la sociedad judía femenina. Conforme a los historiadores, este fenómeno tal vez pueda relacionarse a la intensificación del rezo entre las mujeres. Tal como vimos, existían incluso minianim y sinagogas sólo para mujeres, fundamentalmente en Asquenaz. Estos temas no han sido aún suficientemente investigados, aunque los últimos estudios históricos hablan claramente de la existencia de una elite femenina sobre todo en Alemania, que participaba activamente en la vida religiosa recitando, entre otras acciones, las plegarias cotidianas y en ese marco, aunque no necesariamente relacionado, se encuentra el tema del uso del tzitzit.
La referencia de los poskim, no sólo en cuanto al uso sino en cuanto a la participación de la mujer en la preparación de los tzitziot para los hombres, la encontramos en la Responsa del Maharil10 quien escribe por un lado "que en el lugar donde existe un hombre que sabe preparar el tzitzit (atarlos como lo explicáramos en este capítulo) no lo realizará una mujer", siguiendo de hecho el fallo anterior dado por el Maharam de Rotenburgo. Sin embargo, parecería que este fallo no cambió la realidad según la cual las mujeres no sólo preparaban el tzitzit sin que también los vestían.
"Dijo el Maharil que en el lugar donde existe un hombre que sabe preparar el tzitzit no lo realizará una mujer. Y dijo que no le queda claro por qué hay mujeres que se imponen a sí mismas la obligación del tzitzit. Y le preguntaron ¿Por qué no protesta ante la Rabanit11, la señora Brona en su ciudad quien todo el tiempo viste Talit Katán?. Y respondió: Porque ella tal vez no me escucharía y en este caso entonces es preferible que actúen por error a que actúen intencionadamente. Si bien vi mujeres que visten el tzitzit, e incluso una aquí en nuestro barrio, me parece que es sorprendente y lo considero una arrogancia y son llamadas legas12.
De esta cita no sólo queda claro que no se trata de un asunto personal, sino de una costumbre en el seno de las mujeres del lugar. Mas aún aprendemos que el Maharil, figura central en su época, sabe que su protesta no ayudará y que las mujeres no escucharán su argumento por lo cual prefiere no advertirlas de manera directa. Caso contrario, las obligaría a desobedecer conscientemente un fallo, mientras que a través de su silencio puede considerar la actitud de las mujeres como surgida del error y no de la intención de la violación de lo que él considera normativo.
Por otro lado y no menos importante, el Maharil menciona por primera vez, al menos en una fuente escrita, el tema de la arrogancia. Que la mujer cumpla con un precepto del cual está exenta demuestra arrogancia de su parte, y en este caso en especial más que en otros, ya que para cumplirlo, incluso debe utilizar una vestimenta que normalmente las mujeres no visten, ya que la mitzvá recae sólo sobre prendas de un tipo específico: las de cuatro puntas. Pareciera ser que el Maharil condena esta clase de "activismo" en la búsqueda del cumplimento de la mitzvá, al que llama producto de arrogancia. Cabe preguntar si ésta es una actitud general hacia el cumplimiento de los preceptos o una actitud particular con relación a la mujer.
La actitud de desalentar a la mujer del cumplimiento de la mitzvá, a pesar de no estar prohibida para ellas se repite en diferentes autores a partir del siglo XIV en adelante. actitud de desalentar a la mujer del cumplimiento de la mitzvá, a pesar de no estar prohibida para ellas, Como ya lo vimos, el argumento usado es porque lo consideran un acto de arrogancia e incluso de ignorancia, ya que si no fue preceptuada, no debe cumplir con el precepto. Debemos aclarar que esa es también una actitud genérica contra la adopción, también por los hombres, de costumbres que intentan convertir en normativas, sin que hubiera un mandato bíblico o una decisión rabínica. Más aún recordemos que la mitzvá de tzitzit tiene como sentido fundamental recordar el cumplimiento de las mitzvot, y si la mujer está exenta del cumplimiento de parte de las mitzvot, tal vez no necesita entonces ser recordada de las mismas. Si el acento su pusiera en la textualidad del versículo (y en la conocida anécdota ya citada) que dice: "Así los cumpliréis y no seguiréis los caprichos de vuestros corazones y de vuestro ojos, que os han arrastrado a prostituiros", el mandato surge más claramente en dirección a los hombres y no a las mujeres. Así aparece también latente en el texto del Remá, quien trae la opinión del Maharil diciendo:
"Y de todas formas si desean cubrirse con el tzitzit y bendecirlo pueden hacerlo así como en el resto de las mitzvot she hazman garma pero se ve esto como arrogancia y por lo tanto no deben vestir el tzitzit ya que no se trata de una obligación que recae sobre la persona [sino sobre la prenda.] O sea, que no precisa comprar un talit para cumplir con tzitzit…"
Pero tal vez la visión de Rabí Moshé Fainstein13 es la que mejor nos permite entender la polémica actual, cuando en su responsa publicada en Igrot Moshé, Oraj Jaim 49 plantea que si la motivación de la mujer es el cumplimiento de la mitzvá puede vestir el tzitzit. Ante este enunciado pareciera quedar claro que el Rabino Fainstein supone o sospecha que las motivaciones del uso del talit katán pueden derivarse de otras cosas y no del deseo puro del cumplimiento de la mitzvá. Esta observación, ubicada en el tiempo y en el espacio apropiados, ya que el Rabino Fainstein falleció hace apenas unos años y es prácticamente nuestro contemporáneo, puede servirnos para entender parte de la gran discusión alrededor del tema del talit en la mujer. En el mundo tradicional no se escuchan prácticamente voces para el uso del talit de carácter ornamental, sino que la controversia es y existe aunque no se suele hablar mucho del tema. En relación con el uso del talit katán para la observancia de la mitzvá de tzizit. En ese caso pareciera no haber restricción alguna para la utilización del talilt katán y de hecho así como en la edad media algunas mujeres lo usaban, también hoy algunas lo usan. La controversia entonces existe en relación con el uso del Talit. El uso del talit gadol, es percibido por la corriente ortodoxa como una deformación, en el sentido que no manifiesta, a los ojos del mundo tradicional, el cumplimiento de ninguna mitzvá, sino un deseo de imitación a la vestimenta ritual masculina por un lado, y un estandarte de lucha contra el mundo ortodoxo.
El talit, es llevado sobre las ropas y se ve, a diferencia de otras mitzvot, y de ahí tal vez la repercusión que ha ganado en la disputa popular entre las corrientes a diferencia de otras mitzvot o minhaguim que al no verse no se convierten en banderas de lucha de nadie. Interesante en ese sentido será ver la actitud hacia los tefilín tanto en el sentido estricto de la halajá como en la actitud social en la pugna entre los movimientos, tema que veremos en la próxima lección.

 


Notas

  1. Menajot 44a
  2. Menajot 43b
  3. Ver Menajot 39b y Baba Batra 98a
  4. Minhag: Ver primer capítulo.
  5. Rambám, Mishné Torá, Hiljot tzitzit 3:9
  6. Para más detalle con relación a este tema y el pasaje talmúdico siguiente ver las dos lecciones anteriores.
  7. Talmud Babilónico, Tratado de Rosh Hashaná 33a
  8. Tosafot Eruvin 96a.
  9. Talmud Babilónico, Tratado de Kidushin 31a, Tosafot , texto que comienza "delo"
  10. Maharil: Moellin, Jacob Ben Moses (?1360-1427), usualmente conocido como Maharil (Morenu ha-Rav Jacob ha-Levi) y también como Mahari Segal y Mahari Molin), el más importante talmudista de su generación y jefe de las comunidades judías de Alemania, Austria, y Bohemia. Nacido en Mainz. Jacob estudió con su padre y posteriormente en Austria. A su regreso a Mainz fundó una sinagoga que ganó muchos alumnos. Los estudiantes vivían en su casa y se mantenían de los medios que les suministraba la comunidad. De esa ieshivá salieron los más importantes rabinos de Alemania y Austria de la generación siguiente.
    Condujo a la comunidad en tiempos controversiales y en sus decisiones siempre tuvo en cuenta la realidad imperante, y cuando se le presentaba para resolver algún problema que podía dañar económicamente a la comunidad buscaba siempre encontrar una solución favorable. En sus prédicas Moellin enfatizó el mandamiento de la caridad y la justicia así como el cuidado de la dignidad de los pobres.
    Se dedicó también a la astronomía. El Maharil conocía varios de los dialectos del alemán y escribió en hebreo prosa y lírica..
    Sus obras más importantes:
    1. Minhaguei Maharil (Sefer Maharil, publicado por primera vez en Sabionetta, 1556). La mayor parte de las tradiciones y costumbres citadas en la obra son traídas pro Moses Isserles (Rema) en el Shulján Aruj
    2. Responsa, publicada por primera vez en Venecia 1549.
  11. Rabanit: femenino de la palabra Rav - Rabino. Nombre generalmente dado respetuosamente a la esposa del rabino.
  12. Ver también Abraham Grossman al respecto, en "Jasidot Umordot, Nashim Iehudiot BeEiropa B iemei Habeinaim", Ed. Zalman Shazar, Jerusalén 2001. págs. 337- 338
  13. Feinstei, Moisés (1895-1986), rabino y líder de la ortodoxia en los EE.UU:. Nacido en Bielorrusiaen 1921 fue nombrado rabino de Luban, en las cercanías de Minsk, donde actuó hasta su emigración a los Estados Unidos en 1937. Llegado a los EE.UU. fue nombrado líder de la ieshivá de New York Metivta
    Tiferet Jerusalem, que se transformó bajo su conducción en una de las principales ieshivot. Feinstein fue una de las autoridades halájicas más importantes de su tiempo y sus fallos son considerados de suma autoridad por la ortodoxia. Sus decisiones se relacionan a muchas áreas de la ciencia y la tecnología moderna a la luz de la Halajá así como se confronta con problemas relativos a la realidad de la comunidad judía latinoamericana. Su Responsa se llama Iguerot Moshe, y sigue el orden del Shuljan aruj. Feinstein, sumamente valorado fue elegido para cargos importantes tales como la presidencia de la Unión de Rabinos Ortodoxos, y presidente de la sección norteamericana de la Mo'ezet Guedolei ha-Tora de Agudat Israel.

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