
Por: Ethel Katz
Una de las áreas centrales de la vida religiosa se manifiesta justamente en la plegaria. Si bien el rezo no está preceptuado de manera explícita y directa en la Torá, nuestros sabios estipularon a partir de la interpretación del versículo referido al "servicio con el corazón" que se debía rezar y, de otros, que se deben realizar tres plegarias diarias.
Una de las áreas centrales de la vida religiosa se manifiesta justamente en la plegaria. Si bien el rezo no está preceptuado de manera explícita y directa en la Torá, nuestros sabios estipularon a partir de la interpretación del versículo referido al "servicio con el corazón" que se debía rezar y, de otros, que se deben realizar tres plegarias diarias.
La Mishná, por su parte, establece que:
"mujeres, esclavos y menores están exentos de la lectura del shemá y de los tefilín y están obligados a la plegaria y la mezuzá y la bendición de después de la comida."1
La Mishná asienta con claridad absoluta, que la plegaria, la tefilá, no forma parte de la categoría de mitzvot she hazman garmá. Sin embargo, dado que el rezo fue establecido para tres momentos específicos del día, con el tiempo comenzó a ser considerada erróneamente como perteneciente a esa categoría. Ello provocó que en la práctica fuera usual que las mujeres no rezaran (Recordemos también, lo que ya mencionamos varias veces en relación al desconocimiento del hebreo, incluso lo difícil que resultaba una simple lectura fluida). Esta exclusión de la mujer, tan expandida, contradice la opinión de la Mishná así como la de la mayoría de los poskim, (entre ellos, Rashí, Maimónides, y el Shulján Aruj) que establecen que la mujer debe rezar, ya que el precepto del "servicio con el corazón", no se incluye en las mitzvot de las que está exenta.
También en las generaciones como la nuestra, en la que muchas mujeres (fundamentalmente las jóvenes), rezan, pueden llegar a sentir cierta incomodidad con algunos textos de la plegaria.
Antes de adentrarnos en el tema, tal vez convenga destacar que el cumplimiento de una mitzvá no es, desde el punto de vista tradicional, algo que hoy cumplo y mañana no. No es una potestad voluntaria que cambia según las circunstancias, sino que se trata de una obligación. Las mujeres que aceptaron la norma de rezar, deben hacerlo tres veces al día, del mismo modo que aquellas que encienden velas lo realizan todos los viernes, y que el hombre se coloca los tefilín todas las mañanas. No se trata de un cumplimiento optativo. En ese sentido hay quienes no entienden la protesta femenina. Porque estar liberada de la obligación rígida del cumplimiento con la norma puede también ser interpretado en un sentido positivo. Tal vez la mujer no precisa de esas pautas y de esa rigidez para establecer su vínculo con Dios. Tal vez ella tenga otros caminos para servirlo. Este pensamiento puede entenderse de varias maneras, todas ellas mantenidas a lo largo del tiempo. Una, como sólo una mera "excusa" para embellecer la discriminación de la mujer y halagarla, otra, que entiende que la mujer es esencialmente distinta al hombre y que, por lo tanto, no necesita de los preceptos. Sea cual fuese la tendencia, es claro, que la falta de cumplimiento de las mitzvot de parte de la mujer al igual que el hombre, provocó un sentimiento de discriminación hacia ella de parte de los hombres. Y, peor aún, a un sentimiento de exclusión en la mujer misma, sea justificado o no, por la normatividad objetiva.
Volviendo a nuestro tema de análisis, decíamos que en generaciones como la nuestra, en la que muchas mujeres rezan (la mayoría de ellas jóvenes), pueden llegar a sentir cierta incomodidad con algunos aspectos de la plegaria. Al levantarse en la mañana tanto el hombre como la mujer pronuncian las bendiciones del día constituidas por una serie de agradecimientos entre los cuales se incluyen tres, de carácter negativo:
Bendito eres Tú, Dios nuestro, rey del universo que no me hiciste gentil
Bendito eres Tú, Dios nuestro, rey del universo que no me hiciste esclavo
Bendito eres Tú, Dios nuestro, rey del universo que no me hiciste mujer
Y conforme a la mayoría de los sidurim la mujer dice:
Bendito eres Tú, Dios nuestro, rey del universo que me hiciste conforme a tu voluntad.
Nótese que la mujer no agradece por haber sido creada mujer sino, por haber sido creada conforme a la voluntad de Dios, ¿Acaso el hombre no lo fue? ¿Tan malo y poco estético es ser mujer que ni siquiera se puede agradecer por ello? ¿No hay ni hubo mujeres orgullosas por su identidad?
Observemos de cerca el comentario talmúdico, base de esta plegaria:
Tosefta, Brajot capítulo 6, halajá 23:
"Dice Rabí Iehudá: tres bendiciones se deben decir todos los días:Bendito que no me hizo gentil, bendito que no me hizo mujer, bendito que no me hizo ignorante. Gentil, que está dicho ‘todas las naciones son como nada ante El’ (Isaías 40:17), ignorante, porque el ignorante no teme al pecado. Mujer, que no están las mujeres obligadas a los preceptos."
Es claro que el motivo enunciado por la tosefta es de carácter negativo también si autores y poskim modernos trataron de encontrarle el sentido positivo. Esta no es la explicación que surge del texto en sí mismo que plantea que la mujer no está obligada a las mitzvot (dependientes del tiempo). Como explica claramente Abudaraham2:
"... Y la tercera porque no está (la mujer) preceptuada a las mitzvot ase she hazman garma... el hombre se asemeja a un trabajador que entra al campo de su prójimo y planta con autorización y la mujer se asemeja al que entra sin autorización. Ya que su marido la domina(siguiendo el Génesis: Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará (N. de T.)) no puede incluso cumplir con lo que fue preceptuada".
A pesar de lo dicho hasta aquí y que la mayoría de las mujeres no rezaban de acuerdo a un canon de plegaria establecido y de forma sistemática, pareciera ser claro que existieron diferencias entre las mujeres pertenecientes a los círculos sociales económicamente más altos. Podemos observar dos fenómenos: uno al que no nos referiremos extensamente, y es la existencia de sinagogas o casas de rezos de mujeres durante la edad media, o sea, no sólo una ezrat nashim separada sino también un edificio separado en el que las mujeres mantenían en paralelo a los hombres sus propios servicios religiosos, acompañadas por canto y plegarias en voz alta3. Incluso en algunos de los textos de ese período histórico aparece claramente el concepto de "bet kneset shel nashim", sinagoga de mujeres.
El segundo fenómeno al cual prestaremos atención especial es el de la modificación de los textos de la bendición "que no me hiciste mujer" o que "que me hiciste conforme a su voluntad". Ya en períodos anteriores tenemos clara constancia de la incomodidad provocada por este texto, mencionaremos aquí sólo algunas modificaciones registradas por los investigadores y citadas también por el Rabino Shlomo Riskin en su artículo acerca del tema4. Ya en un sidur del siglo XIV encontramos la versión: "que no me hiciste gentil... que no me hiciste esclava... QUE ME HICISTE MUJER5". En un sidur de siglo XV figura la fórmula "que me hiciste mujer y no hombre". Recordemos que estamos tratando de un período en que sólo los miembros de las elites sociales poseen libros propios, y en menor número aún las mujeres, tratándose generalmente de sidurim mandados a copiar especialmente para tal o cual mujer importante. Esas reproducciones eran manuales, manuscritas, y eran muy caras. De aquí que la existencia de estas fórmulas sea importante en ambos sentidos, tanto en marcar el descontento con la fórmula anterior talmúdica como en destacar que sólo las mujeres pertenecientes a las elites sociales tienen acceso a la plegaria ordenada.
La fórmula "que me hiciste conforme a tu voluntad" es mencionada por primera vez a comienzos del siglo XIV por el Tur6, quien dice que "acostumbraban las mujeres a bendecir" y explica "que es posible que hayan actuado así como quien justifica para sí mismo lo malo".
De lo que surge claramente que se trata de una costumbre y no de un texto basado en las fuentes talmúdicas y que también para el autor al igual que el Talmud, la motivación de la bendición es negativa. La mujer no bendice, a su entender con alegría agradeciendo a Dios por haberla hecho tal, sino como una manera de aceptación con su destino ‘inevitable’. Bien diferente sería la lectura y la interpretación, si ambos, tanto hombre como mujer dirían por igual " que me hiciste conforme a Tu voluntad".
De hecho, el Talmud no menciona esta bendición, por lo que algunos poskim consideraron que la mujer no debe decirla. , Sin embargo, esta bendición fue tan ampliamente aceptada en su uso que se incluye en la mayor parte de los sidurim contemporáneos. No sólo que fue aceptada y, como vimos, sufrió de diferentes modificaciones, que no hay casi duda que si el motivo de la bendición es que la mujer no puede cumplir las mitzvot asé she hazman garmá, en caso de que si las cumpliera desaparecería su móvil. O sea, que dependiendo de si consideramos la exención de la mujer de cumplir con los mandamientos dependientes del tiempo como un hecho esencial o circunstancial, también de ahí variaría nuestra posición con relación a la posibilidad de modificar la bendición. Si como vimos, la exención no es una prohibición, sino una autorización, para poderse abstener de la acción, la mujer no tiene prohibido esencialmente realizarla y la bendición y su posterior modificación, tienen mas que ver con cambios sociológicos que con el texto en sí mismo. Muchos otros textos fueron modificados y no entraron al sidur, mientras que la bendición "conforme a tu voluntad" que no tiene base toránica ni talmúdica, fue incorporada casi con unanimidad. Ello solucionaba en parte el problema de las mujeres que querían rezar y necesitaban una versión femenina paralela a la "que no me hiciste mujer", contra versiones peores aún como "que no me hiciste animal7" mostrando sin duda el inconformismo ante la "versión oficial".
La pregunta que surge entonces es: ¿Por qué no modificar la bendición en nuestros días en los que no sólo las mujeres pueden sentirse incómodas con el texto, sino también que muchos hombres consideran una ofensa para sí mismos decir todas las mañanas "que no me hiciste mujer"? Señalemos aquí que ésta sigue siendo la versión actual también en la mayoría de los sidurim utilizados en las sinagogas de los movimientos reformista y conservador. Este hecho es mas que notorio si se piensa que hubiera sido más simple modificar ese texto si se compara con la gran lucha invertida por la legalización del uso del talit por las mujeres, al que nos referiremos en las próximas lecciones. Más aún, si en nuestra generación gran parte de las mujeres cumplen las mitzvot al igual que los hombres, incluso aquellas que dependen del tiempo, y si el estudio de la Torá está abierto para las mujeres y éstas manifiestan un alto grado de involucramiento y compromiso con el cumplimiento de las mitzvot, parecería que fue socavada la base misma de la bendición.
Para responder a esta pregunta acerca de la modificación del texto en nuestros días, haremos un breve paseo por las versiones diferentes de los pasajes de la plegaria hasta que llegaron a institucionalizarse en los devocionarios que usamos en nuestros días. Además, deberemos preguntarnos también algunas otras cosas, como por ejemplo, ¿Por qué no reemplazar la bendición "que no me hizo gentil" por la bendición de carácter positivo "que me hizo Israel"? ¿O la versión negativa "que no me hizo esclavo" por la versión positiva "que me hizo libre"? y siguiendo ese criterio "que me hizo hombre" en lugar de " que no me hizo mujer". Pero la primera parte es la esencial ya que si se reemplazara el texto por otro positivo "que me hizo Israel" quedarían automáticamente anuladas las tres versiones negativas que vimos... (Sin referirnos ahora a la discusión acerca de cuál es la cantidad de bendiciones que debe decir la persona diariamente, sino al aspecto positivo o negativo de su enunciado), porque es Israel, tanto hombre como mujer, porque Israel es libre, y porque al ser Israel no es gentil.
En la versión talmúdica utilizada en nuestros días (Vilna) aparece: "Debe el hombre bendecir tres bendiciones todos los días y éstas son; que me hizo Israel, que no me hizo mujer y que no me hizo ignorante8"
Sin embargo, en la mayoría de los manuscritos así como en la mayoría de los comentarios, la versión es "que no me hiciste gentil". Aparentemente la modificación es posterior y puede deberse a la censura externa o a la autocensura, ya que sólo ella fue modificada y no las otras dos ediciones.
Pero observemos con cuidado, el Shulján Aruj por su parte plantea:
"Debe bendecir todos los díasque no me hizo gentil, que no me hizo esclavo, que no me hizo mujer" - conforme a la versión que conocemos, sin embargo, el Remá9 agrega: "e incluso el converso puede bendecir así, pero no puede decir que ‘no me hizo gentil’ ya que al principio si fue gentil"10.
De lo que podemos preguntarnos, si el texto que el Remá tiene frente a sus ojos es el que aparece en el Shulján Aruj tal como aparece delante de nosotros. ¿A qué se refiere cuando dice que incluso el prosélito puede bendecir? Aparentemente habría una contradicción en las palabras del Remá, siempre y cuando no supongamos que el Remá se refiere a otro texto, o sea, a la versión "que me hizo Israel". El converso puede bendecir "que me hizo Israel", pero no puede, conforme a la observación del Remá bendecir "que no me hizo gentil", ya que en un inicio era gentil. Conforme a parte de los comentaristas posteriores de hecho esa es la versión que está delante del Remá. Como dato importante señalemos que la primera edición impresa de las observaciones del Remá sobre el Shulján Aruj, en 1578, la versión es "que me hizo Israel"11.
Esto es reforzado por toda una serie de comentaristas que traen ambas versiones o que por lo menos hablan de la existencia de las mismas. Es fundamentalmente notoria la observación del Hagrá12 que plantea que la versión "que no me hiciste gentil" es la que vieron el Rambám y el Rif13, así como la que figura en el Talmud Jerosolimitano, sin embargo, en el Talmud actual (en la edición de Vilna que es la que más se usa) así como en las versiones del Rosh y del Tur figura "que me hiciste Israel", y aparentemente esa es también su opinión junto a la de otros comentaristas y poskim, que consideran a esta última más adecuada14. Sin embargo, la balanza cuantitativa pareciera inclinarse por aquellos que opinan que la versión adecuada es la de "que no me hiciste gentil", incluso alegando que de otra forma se reducirían las bendiciones que dice el hombre y es la intención aumentar en bendiciones y no reducirlas15.
Entonces bien, si existen dos versiones por lo menos, ¿Por qué no se ha realizado la modificación que aparentemente muchos quieren? Aquí nos encontramos ante otro impedimento: determinar quién tiene la autoridad para modificar "el lenguaje" consolidado por los sabios ya que conforme al Tratado de Brajot (Bendiciones) quien bendice de otra manera no cumple con la obligación de la bendición16. Y del mismo modo, Rambám dice que quien bendice con una fórmula diferente a la establecida, es como si se hubiera equivocado y debe volver a bendecir17. Mientras que en otro lugar, (Hiljot Brajot cap. 1 halajá 5), plantea que quien dice la bendición con otro texto, está equivocado, pero no establece que debe volver a bendecir y más aun, sí cumplió con su obligación. Los comentaristas posteriores explicaron esta aparente contradicción en Rambám. (El tema excede el marco de nuestra discusión). De cualquier modo, queda claro que conforme a la mayor parte de los poskim no puede cambiarse la fórmula "que no me hiciste gentil" por la fórmula "que me hiciste Israel", ya que la primera parece ser la redacción original. También por que al hacerlo, por un lado, se modifica el lenguaje y la intención de nuestros sabios, y conforme a otra explicación al reemplazar el texto, se eliminarían tres bendiciones.
Sin embargo, se han presentado otras posibles soluciones para la bendición "que no me hiciste mujer". En ese sentido es interesante la propuesta del Rabino Riskin quien a partir del Tratado de Iomá que presenta un pasaje según el cual los sabios modificaron la fórmula de bendición que había establecido Moshé Rabenu: "HaEl hagadol haguibor ve hanora" - Dios grande poderoso y temible-.
Dice el Talmud:
"Dijo Rabí Ieoshúa ben Levi: ¿Por qué los llamaron la Gran Asamblea? Porque devolvieron la gloria del pasado. Moshé dijo: HaEl hagadol haguibor ve hanora" - Dios grande poderoso y temible-...
Vino Jeremías y dijo: Extranjeros merodean en su santuario, ¿Dónde está su temor? No dijo, Temible. (O sea, el versículo de Jeremías 32:18 dice: Dios grande y poderoso pero no dice temible). Vino Daniel y dijo: Extranjeros esclavizan a sus hijos, dónde está su temor? No dijo, temible (O sea el versículo de Daniel 9:4 dice Dios grande y poderoso pero no dice temible).Vinieron y dijeron: esa es Su grandeza que domina su instinto y su ira hacia los malvados, y eso es su ser terrible que si no fuera por el temor al Santo Bendito Sea, como puede un pueblo mantenerse vivo entre las naciones. Y nuestros sabios [Daniel y Jeremías], ¿Cómo modificaron lo que Moshé había establecido? Dijo Rabí Eleazar: porque saben que el Santo Bendito Sea es Verdad, no pueden mentir", Talmud Babilónico, Tratado de Iomá 69b.
O sea, no estaban dispuestos a mentir y engañarse a sí mismos, por lo tanto modificaron el lenguaje que había utilizado Moshé. Siguiendo este análisis, el Rabino Riskin concluye:
"Que hay muchas personas a quienes no les es cómodo mentirse a sí mismas y agradecer al Santo Bendito Sea por no haberlos hecho mujer,'una creación de grado inferior', y también muchas mujeres que les resulta difícil hablar mentira y agradecer por una identidad inferior a la de los hombres. Por lo tanto, propongo que no se modifique la fórmula de la bendición "que no me hiciste gentil" por la de "que me hiciste Israel" pero sí es necesario introducir una corrección en la bendición "QUE NO ME HICISTE MUJER", y en la bendición "QUE ME HICISTE CONFORME A SU VOLUNTAD18". Según esta propuesta el hombre debería decir "que no me hiciste mujer y me hiciste conforme a Tu voluntad", y la mujer debería decir; "que me hiciste conforme a Tu voluntad y no me hiciste hombre". El Rabino Riskin cuida de esta manera no salirse del espíritu de nuestros sabios por un lado, ni reducir la cantidad de bendiciones por el otro, tal como fue establecido por algunos poskim anteriores. O sea, que podría aplicarse esta modificación incluso en el marco de los sectores más meticulosos.
¿Por qué si desde el punto de vista normativo, la inserción de la modificación es posible, ésta no se ha aplicado incluso entre quienes pretenden llevar bandera del "progreso" en ese sentido?. Ello incluye tanto a los sectores del feminismo ortodoxo como aquellos identificados con los movimientos conservador o reformista. Ahora podemos plantear varios pensamientos alternativos como respuestas posibles:
Nuevamente, tal vez la puerta esté más abierta que lo que las mujeres mismas piensan y sienten. Deberemos seguir investigando.