
Por: Ethel Katz
El grado de la participación de la mujer judía en la vida religiosa de su comunidad, es uno de los temas más controversiales en los últimos tiempos. A medida que la mujer fue conquistando nuevos espacios en las diferentes esferas de la vida: económicas, sociales, profesionales, políticas, etc., más se acentúa su percepción que quedó relegada en lo relacionado al cumplimiento de las mitzvot y a su lugar en la comunidad religiosa.
El grado de la participación de la mujer judía en la vida religiosa de su comunidad, es uno de los temas más controversiales en los últimos tiempos. A medida que la mujer fue conquistando nuevos espacios en las diferentes esferas de la vida: económicas, sociales, profesionales, políticas, etc., más se acentúa su percepción que quedó relegada en lo relacionado al cumplimiento de las mitzvot y a su lugar en la comunidad religiosa.
El tema no es meramente ceremonial o ritual en el sentido popular del término. Aquí hablamos claramente del cumplimiento de mitzvot del judaísmo y no únicamente de aspectos litúrgicos. No se trata de una mera forma exterior de ciertas ceremonias. Si como ya lo planteara, la mujer queda relegada del cumplimiento de las mitzvot, como consecuencia de ello, quedará proscrita de una de las áreas esenciales del ser judío. El tema es muy trascendente normativamente. Pero, no es nuestro objetivo ni tiene sentido analizar en estas clases los aspectos de la estética, que permitirían analizar si es no es buena onda ver a una mujer con talit,.
Corresponde aquí aclarar que existen hoy dos corrientes fundamentales en los círculos del feminismo de la mujer observante. Una, plantea una imitación de lo masculino, partiendo de la consigna que si tanto hombre como mujer fueron preceptuados, entonces deben cumplir las mismas mitzvot. Esta corriente se basa en una especie de imitatio homo. A veces corre el riesgo de ser mera emulación externa. El modelo se presenta hoy fundamentalmente en ciertos sectores de la ortodoxia moderna estadounidense y en ciertos sectores del movimiento conservador. Y la segunda, que intenta buscar la voz femenina particular y especial, retomando espacios que con el tiempo se fueron perdiendo. En este caso nos encontramos con la implantación de los festejos de Rosh Jodesh, (la neomenia1) y, creando espacios propios, por ejemplo, el establecimiento de minianim2 femeninos, y el énfasis del estudio de la Torá. En ese marco inscribimos también la recreación ritual femenina específica a través de la interpretación de las fuentes dentro del marco de la halajá, fenómeno que actualmente se presenta en diferentes sectores de la ortodoxia moderna sionista fundamentalmente en Israel, y en otro plano, también en los EE.UU. No es casualidad ya que la participación de la mujer y del hombre estadounidenses en su comunidad, giran alrededor de la sinagoga. En el moderno Israel los roles de los ciudadanos, se desenvuelven alrededor de la comunidad y la sociedad en general y también en la vida comunitaria, pero, sin la necesidad de adaptaciones que compatibilicen entre dos mundos no pocas veces encontrados entre sí.
Después de esta aclaración, intentaremos, como hasta ahora, entender los diferentes pensamientos y opiniones surgidos de la legislación judía a lo largo de los siglos.
Suponemos que el tema despertará más de una polémica guardada a flor de piel. Por eso hacemos un llamado a la lectura y el estudio antes del impulso natural de opinar según lo que se sienta afectivamente, reforzando pensamiento recurrentemente atávico y sectorial. Debemos también estipular, que si el cumplimiento de las mitzvot se inscribe en una concepción determinada de la vida judía, no podemos juzgarlos a partir de categorías extra-halájicas. Tampoco nos tentaremos a hacerlo fuera de esas concepciones determinadas, porque sería una real confusión de categorías. Por ejemplo, si una persona no considera importante a la plegaria ni en lo afectivo, ni en lo emocional, ni como parte del cumplimiento de una mitzvá, ¿por qué debería importarle cambiar o no el texto del devocionario? O sea, no parece tener sentido participar en el debate desde "afuera". Una cosa es la mirada del antropólogo y otra muy diferente la del posek. Nosotros hablaremos del rabino, el estudioso, el judío en general y la mujer en particular, que desean vivir conforme a la tradición de sus antepasados, pero al mismo tiempo evitar contradecir el espíritu de las pautas y patrones de su época. Nos referimos a la mujer judía que quiere convertirse en sujeto activo de la vida religiosa y no conformarse con ser una extra terrestre que observa el judaísmo desde fuera.
A fin de entender el tema, no nos queda otro remedio: deberemos estudiar.
El principio básico de la Halajá establece que las mujeres (salvando excepciones), son libres de no cumplir con los preceptos que están relacionados con el tiempo y están obligadas a respetar las prohibiciones normativas.
La mujer se encuentra intrínsecamente relacionada con el tiempo. La normatividad parece sobreentenderlo. Su ciclo natural, así como la reproducción, las conectan con el tiempo de un modo diferente al del hombre3. El tiempo no es medido, es vivido. No necesita ser señalado. La mujer de alguna manera parecería guardar en sí, lo que el hombre moderno perdió y que sólo el campesino mantiene y es el vivir conforme a los ciclos naturales. Y aún mas que el campesino.
No es casualidad entonces que el tiempo ocupe un lugar central en la vida de la mujer judía. Parafraseando a Heschel4, si el judaísmo es la religión del tiempo, la mujer judía tal vez pueda erigirse en paradigma de la misma.
Antes de comenzar nuestro estudio debemos tener presente que conforme a la tradición judía, todo el pueblo participa de la Revelación divina, ello incluye por lo tanto, también a las mujeres. Este hecho es fundante, ya que si la mujer participa de la Revelación, también ella recibe la Ley en el Sinaí y está ordenada a cumplirla. Entonces ¿Por qué hay necesidad de hablar de la mujer y las mitzvot? ¿Acaso hay mitzvot "femeninas" y mitzvot "masculinas"? ¿Acaso hay algunas mitzvot que están dadas para el hombre y no para la mujer o viceversa?
Sin entrar en detalles, diremos que la respuesta a esta última pregunta es positiva. Existen mitzvot que recaen específicamente sobre el hombre como las son, por ejemplo, la mitzvá de la reproducción o la enseñanza de la Torá a los hijos, (como lo vimos en el capítulo anterior). Y existen mitzvot netamente femeninas, como la nidá (que incluye al hombre sólo en relación de la mujer), o el encendido de velas en Shabat. Y hay mitzvot de las que nuestros sabios exentaron a las mujeres, si bien no fueron legisladas aparentemente para hombres o mujeres,
EXENTAR no es necesariamente excluir o prohibir. ¿O si lo es? EXENTAR ¿Es un "premio" o un "castigo"? Cuando a uno lo exentan de pagar un impuesto generalmente está contento, cuando la mujer está exenta del cumplimiento de una mitzvá, ¿Debe vivirlo con alegría o con resentimiento? ¿La exención es un privilegio o un castigo?
En un primer lugar, nos dedicaremos a entender esta categoría de mitzvot de las cuales la mujer está exenta, porque de ellas se deriva gran parte de la polémica aún en nuestros días, así como la causa y las consecuencias concretas de esta exención en el status de la mujer.
Por otro lado, debemos recordar la limitación del cumplimiento de determinadas mitzvot al no comprenderse su contenido, como ya lo vimos con anterioridad al analizar las limitaciones del estudio. De ese modo lo manifiestan claramente las Tosafot5, cuando afirman que la mujer cumple con la obligación6 de bendecir después de la comida al oír la bendición de los hombres, haciendo una comparación con el caso del ignorante que cumple al atender la bendición del erudito (Es sabido que cuando hay mas de una persona presente, quien bendice en voz alta, libera de la obligación al resto de los presentes, salvo haya una reserva mental de no cumplir con la obligación propia a partir de la bendición del otro) . La afirmación de Tosafot, no quedó sólo en la época medieval, ya que el Mishná Brurá7, del siglo XIX y comienzos del XX, establece que las mujeres no deben bendecir la cuenta del Omer8 ya que en su mayoría no entienden el significado de las palabras9. O, a mediados del siglo XIX en relación con el tema de la lectura de la Torá por parte de las mujeres dice el Aruj Hashulján10:
"Considero que no es una obligación absoluta, sino que se parece a la de los niños... que esté obligada a la lectura todo Shabat......es algo difícil de entender y los hechos cotidianos lo demuestran... y cuando traducían, es bueno traducir para ellas y los niños y enraizar en sus corazones el temor divino".
El texto bíblico hace poca referencia al tema de la participación de la mujer en el Servicio Divino. Sin embargo, recordemos que la mujer participa de la Asamblea del Hakhel11 "Congrega al pueblo, hombres, mujeres, y niños, para que oigan aprendan a temer a Dios y cuiden de poner en práctica las palabras de esa Ley"12. Y el rey David hace partícipes a las mujeres de la alegría por el traslado del Arca Santa a Jerusalén, etc. Conforme a los investigadores de los textos del midrash, surge un panorama claro: la mujer no tiene funciones de servicio, no es sacerdote ni levita, pero participa activamente del servicio general al igual que los hombres. Las mujeres participan de las peregrinaciones a Jerusalén13 (aún si están exentas de esta mitzvá) y de la mitzvá del sacrificio de Pesaj y su ingestión. También traían sus primicias en la fiesta de Shavuot14
La realidad talmúdica es más compleja:
"Los hombres están obligados y las mujeres están exentas de todos los preceptos positivos - mitzvot asé o mitzvot de hacer - que dependen del tiempo. Y a todos los preceptos positivos que no dependen del tiempo, están obligados tanto los hombres como las mujeres. Tanto hombre como mujeres están obligados a cumplir todos los preceptos negativos (de abstenerse…, las prohibiciones) dependan o no del tiempo".15¿A qué se refiere el texto con Mitzvot Asé She Hazmán Garmá (los preceptos positivos - mitzvot asé o mitzvot de hacer - que dependen del tiempo)?En primer término recordemos que tradicionalmente existen 613 preceptos bíblicos que están divididos en 248 mandamientos positivos, o sea cosas que se deben hacer, por ej.: Recuerda el día Sábado para santificarlo16, honra a tu padre y a tu madre17, cuando vendimies una viña no harás rebusco. Lo que quede será para el forastero, el huérfano y la viuda18 y 365 prohibiciones por ejemplo: no codiciarás la casa de tu prójimo ni codiciarás la mujer de tu prójimo19, no explotarás al jornalero humilde y pobre, ya sea uno de tus hermanos o un forastero que resida en tus ciudades20. Otras categorizaciones de las mitzvot se refieren a mitzvot de Oraita, mandamientos bíblicos, y mitzvot de-rabanán, mandamientos rabínicos21; mitzvot que regulan la conducta entre el hombre y su Creador, y entre el hombre y su prójimo, mitzvot sólo aplicables en Eretz Israel y aquellas que no dependen de Eretz Israel, o conforme a pensadores medievales mitzvot sijliot (racionales) y shmeimiot (reveladas).Conforme al Talmud en Kidushin las mujeres están exentas de todos las mitzvot positivas que son contingentes a un tiempo determinado excepción hecha de Shabat, Janucá, Purim y Pesaj que el mismo Talmud establece normativamente como obligatorias también para la mujer. Nótese que todos los preceptos negativos, o sea, mitzvot que implican la abstención de una conducta, recaen tanto sobre hombres como sobre mujeres sin excepción alguna22. En esta diferenciación entre acción y inhibición de acción, reside el eje fundamental de la explicación de exclusión ya que la exención deriva del pensamiento que la mujer por sus deberes y sus ocupaciones no puede "atarse" a las limitaciones del tiempo. ¿Podría la mujer embarazada por ejemplo, peregrinar hacia el Templo en una ruta que le duraría muchas jornadas? ¿Y la mujer que amamanta, despertar y realizar las oraciones matinales, antes de atender el hogar, previamente de atender el fruto de su vientre?Pero veamos algunas opiniones más, en Kidushin 34a refiriéndose al pasaje anterior leemos:"Los hombres están obligados y las mujeres están exentas de todos los preceptos positivos - mitzvot asé o mitzvot de hacer - que dependen del tiempo. ¿De dónde sabemos esto?" Conforme a este texto aprendemos del precepto de los tefilín23 ya que así como las mujeres están exentas de tefilín, así lo están de todas las mitzvot que dependen del tiempo. Y dice la guemará allí, que aprendemos la exención de los tefilín de Talmud Torá, o sea, del estudio de la Torá. Así como las mujeres están exentas de estudiar la Torá están exentas de los tefilín. Y pregunta: "¿Basándose en qué, concluimos así y no de otra manera? ¿Por qué comparamos tefilín a talmud torá que la mujer está exenta y no al precepto de mezuzá al que la mujer está obligada? El texto explica: porque en ambos fragmentos del texto bíblico del shemá , tefilín esta junto a talmud torá y sólo en uno, está junto a mezuzá. El texto cuestiona nuevamente "¿por qué entonces no compara mezuzá a Talmud Torá? No se te ocurrirá pensar para que vuestros días y los días de vuestros hijos... sean tan numerosos como los días del cielo sobre la tierra se refiere sólo a hombres y no a mujeres".
Traemos a continuación el texto del Shemá24 para quien no lo recuerde de las clases anteriores.
5: Amarás a tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza.
6: Queden en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy.
7: Se las repetirás a tus hijos, le hablarás de ellas tanto si estás en casa como si vas de viaje, así acostado como levantado; (TALMUD TORA)
8: las atarás a tu mano como una señal y serán como una insignia entre tus ojos (TEFILÍN )
9:las escribirás en las jambas de tu casa y en tus puertas. (MEZUZA) Deuteronomio 6:5-9
18 Poned estas palabras en vuestro corazón y en vuestra almaatadlas a vuestra mano como una señal y sean como una insignia entre vuestros ojos, TEFILÍN
19:Enseñádselas a vuestros hijos, hablando de ellas tanto si estás en casa como si vas de viaje, así acostado como levantado. TALMUD TORA
20:las escribirás en las jambas de tu casa y en tus puertas, MEZUZA para que vuestros días y los días de vuestros hijos en la tierra que Dios juró dar a vuestros padres sean tan numerosos como los días del cielo sobre la tierra. SAJAR Deuteronomio 11:13-21
La guemará plantea aquí un hecho moral ¡¿Cómo se te ocurriría privar a las mujeres del sajar- premio de esa mitzvá específica que es la longevidad?! Tal vez este pensamiento moral abre una puerta interpretativa hasta ahora no tan utilizada.
Podríamos preguntarnos entonces, ¿por qué la consideración del sajar por la cual no se exenta a la mujer de la mitzvá de mezuzá no es traído en relación al Talmud Torá, o sea, al estudio de la Torá?. He aquí un nuevo argumento con relación al tema de la exención o no, de las mujeres del estudio de la Torá, que podríamos sumar a los vistos en los capítulos anteriores.
Veamos algunas otras fuente del Talmud:
Los textos en cuestión, se relacionan a uno de los pasajes del Talmud en los que se hace referencia al tema de las ofrendas en el Templo, por lo que traemos aquí el texto de Levítico 1:2-4 sobre el que se basa la discusión talmúdica.
"Habla a los israelitas y diles: Cuando alguno de vosotros presente a Dios una ofrenda podréis hacer vuestras ofrendas de ganado, mayor o menor.
Si su ofrenda es un holocausto de ganado mayor, ofrecerá un macho sin defecto,... Impondrá su mano - ismoj et iadav - sobre al cabeza de la víctima y le será aceptada para que le sirva de expiación.."
La expresión en discusión esimpondrá su mano, en hebreo lismoj iadav al o lismoj al, equivalente a la acción de apoyar las manos sobre la cabeza del animal que será sacrificado, como parte del ritual.
Y dice la guemará:
"A los niños no se les impide tocar el shofar. ¿Y a las mujeres acaso se les impide?" Pregunta el texto sobrentendiendo que a las mujeres se les impide y contradiciendo la Beraita que dice claramente: "No se les impide ni a los niños ni a las mujeres de tocar el shofar en las fiestas."25 O sea, que nos encontramos ante una discusión si se debe o no impedir a la mujer la realización de una mitzvá asé que depende del tiempo, ya que el Shofar debe tocarse los días establecidos para ello. Y la guemará continúa explicando allí que esta discusión depende de otra acerca de la ofrenda pascual, (de la que, como ya dijimos, la mujer no está exenta) en el que se pregunta si las mujeres debían o no Lismoj al Hakorbán, o sea, colocar sus manos sobre la cabeza del animal, o si era suficiente que los hombres lo hicieran por ellas. Rabí Iehudá considera que las mujeres no deben ser somjot - no participan de ese ritual - y Rabí Iosi, que las mujeres sí somjot.26
Un asunto semejante se plantea en Eruvin, 96a
"Mijal hija de Kushi, se colocaba los tefilín y los sabios no protestaron por eso, y la mujer de Iona, peregrinaba a Jerusalén y no protestaron por eso"(ambas mitzvot asé que dependen del tiempo) y el texto explica que a pesar de que se trata de mitzvot que dependen del tiempo, los sabios no protestaron porque estaban de acuerdo con Rabí Iosi que las mujeres somjot, de lo que se desprende que conforme a Rabí Iehudá los sabios protestaron.
De estos dos pasajes surgen algunas preguntas.
Conforme a Rashí en ese pasaje, se impide a las mujeres tocar el shofar por que están totalmente exentas al tratarse de una mandamiento relativo al tiempo. Por lo tanto, tocar el shofar será transgredir la norma de "no agregar", conforme a la cual aumentar algo al cumplimiento de una norma no es considerado un mérito sino una trasgresión, porque el mérito está en cumplir con lo preceptuado sin aumentar lo mandado y sin disminuirlo. Según esta concepción, agregar, es tan grave como restar y conforme a la misma, cuando Rabí Iehudá prohíbe la smija (acción de lismoj) o el shofar, de hecho, prohíbe la realización de cualquier mitzvá que depende del tiempo.
Las Tosafot27 a diferencia de Rashí, interpretan que el propio Rabí Iehudá considera a éstos como asuntos específicos y no como ejemplos ilustrativos de todas los mandamientos que dependen del tiempo. El propio Rabí Iehudá cita que la Reina Heleni se sentaba en la Sucá con sus 7 hijos, y el mandamiento de Sucá también pertenece a los de la categoría de las que dependen del tiempo. De lo cual se desprende que no hay prohibición de cumplir con esa mitzvá tampoco conforme a la visión de Rabí Iehudá. Conforme a la visión de las Tosafot la prohibición de la realización de esas mitzvot específicas se deriva del temor de que no se ponga el suficiente cuidado en su cumplimiento, como por ejemplo en la mitzvá de tefilín que requiere tener el cuerpo limpio, y que vistas desde fuera pueda pensarse que se trasgreden normas referidas a la santidad, pero en relación con el resto de las mitzvot no hay impedimento.
Observemos en el contexto de la discusión acerca de los sacrificios y la smijá, el siguiente pasaje que trae el mismo Rabí Iosi:
"Así me contó Aba Eleazar, el sabio: Una vez teníamos un ternero, y lo llevamos a la ezrat nashim (el patio de las mujeres en el Templo) y las mujeres colocaron sus manos sobre él - samju alav hanashim - Y no porque las mujeres estén obligadas a hacerlo, sino para darle satisfacción a las mujeres..."28 ya que de este modo cumplen con todos los detalles del sacrificio.
Más aún, las tosafot determinan como Rabí Iosi. Diferenciándose de otras ideas, que la mujer puede realizar también los preceptos que dependen del tiempo, si así lo desea e incluso pueden bendecir, y su bendición no es considerada una bendición desperdiciada, conforme a la norma que establece que una bendición dicha por quien no fue preceptuado carece de sentido, ya que la bendición dice generalmente "que nos encomendaste".29
De lo dicho hasta aquí surgen algunas ideas que deberemos tener en cuenta en la continuación del estudio.
De los pasajes talmúdicos parece estar claro que:
Vimos ya en el primer capítulo que no hay impedimento halájico para que la mujer toque el pergamino de la Torá.
Los ojos de las mujeres mirando desde la ezrat nashim en el Templo nos recuerdan los de las mujeres mirando desde el segundo piso de la sinagoga, colgadas de los balcones, corriendo las cortinas, participando sólo paradas en el mejor de los casos alrededor de los hombres. ¿Podemos darles o no "satisfacción" como lo hicieron ya los sabios del Talmud, o seremos más conservadores que ellos?
Habiendo definido el tema de los preceptos dependientes del tiempo, en los próximos capítulos deberemos adentrarnos en algunas consideraciones específicas, como lo son las bendiciones matutinas, la lectura de la Torá, los tefilin y el tzitzit y el "reclinarse" en Pesaj.